El proyecto busca formar recursos humanos en medicina y psicología
Capacitan a profesionales para que atiendan a consumidores de estimulantes
Es posible revertir algunas consecuencias negativas en la salud por el uso de sustancias tipo anfetamínicas: Claudia Margarita Rafful, de la FP
Claudia Margarita Rafful Loera, integrante del Laboratorio de Salud Mental, Uso de Sustancias y Políticas Públcas de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, informó que se pondrá en marcha el proyecto de enseñanza “Estrategias didácticas para el desarrollo de intervenciones en salud comunitaria dirigidas a personas que consumen sustancias”.
Dicha capacitación ofrecerá herramientas a profesionales de la salud en formación de psicología y medicina de la Universidad Nacional (por el momento), para la atención comunitaria de personas que utilizan estimulantes, mediante la implementación de estrategias didácticas integradoras.
La también investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, dijo en conferencia realizada en el Auditorio Luis Lara Tapia de la FP, que el proyecto busca formar recursos humanos para la atención de la salud mental en comunidades de alto nivel de vulnerabilidad.
Entre los objetivos específicos están: entrenar al estudiantado en salud sexual, mental y reducción de riesgos para personas que emplean estimulantes; evaluar el aprendizaje de atención comunitaria a través de prácticas con individuos consumidores, y desarrollar material didáctico en línea para la atención comunitaria de personas que usan estimulantes.
Es insuficiente sólo prevenir
La también doctora en Salud Pública Global por la Universidad de California mencionó que aun cuando no hay programas específicos exitosos diseñados para quienes consumen estimulantes de tipo anfetamínico no es suficiente dedicarlos sólo a la prevención, ya que ésta limita la atención de las personas que ya son consumidoras.
Y es que el consumo de estas sustancias de tipo anfetamínico (ETA) –que incluyen a las anfetaminas, metanfetaminas (cristal), éxtasis y algunos estimulantes de uso sanitario que son utilizados fuera de prescripción, como los fármacos para el tratamiento de déficit de atención– son las que mayor tratamiento han demandado al sector salud en el país y el mundo.
Al dictar la conferencia “Capacitación en el manejo de consumo de estimulantes desde una perspectiva de reducción de riesgos y daños”, en el 8º Ciclo de conferencias de UNAMirada desde la Psicología, la integrante de Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores comentó que una de las razones por las que también ha aumentado la producción y el tráfico de dichos estimulantes es su disponibilidad, debido a su fácil preparación, por lo que no sólo se ha incrementado su consumo, sino también las consecuencias a la salud.
“Hay neurotoxicidad, es decir daños al sistema nervioso en general y ciertos déficits neurocognitivos. Hace algunos años se creía que eran irreversibles, pero ahora sabemos que, con tratamiento, disminución y hasta abstinencia, se pueden revertir algunas de esas consecuencias negativas”, compartió.
Lo que la mayoría de las personas consumidoras reporta, dijo, es una disminución en la operación de sus funciones cognitivas y toma de decisiones; es decir, aumenta la impulsividad, hay problemas de atención, memoria y, al ser un estimulante, además hay consecuencias en otras áreas de la salud como la pérdida de sueño y peso.
Basada en datos de centros de atención en nuestro país, en los últimos 12 meses (temporalidad que se utiliza en la epidemiología para saber cuánto se está consumiendo la sustancia), de entre quienes consumen estimulantes lo han hecho con elementos de tipo anfetamínico el 9 % mujeres y el 16 % hombres. “Y es que entre 1990 y 2019 los trastornos por consumo de anfetaminas aumentaron en México entre el 30 y el 40 %; cerca de la mitad del tratamiento brindado en 2022 correspondió a estimulantes: el 46.2 % por ETA y el 6.7 % por cocaína”, detalló.
Aclaró que la población busca atención y ayuda médica no por las drogas que más se usan (alcohol, tabaco y mariguana), sino por las de impacto, y tardan hasta 10 años en acceder a tratamiento. En Ciudad de México la principal droga de impacto es la cocaína.
Para participar en el proyecto de enseñanza “Estrategias didácticas para el desarrollo de intervenciones en salud comunitaria dirigidas a personas que consumen sustancias”, tienen que escribir al correo: labsustancias.facpsi@gmail.com, o visitar sus redes sociales en: https://linktr.ee/labsustancias_unam