La noche como espacio de experiencia
Con instalación luminosa, migrantes rumanos evocan la nostalgia por su tierra
"Mi-e-dor De Tine" ("Te echo de menos" en español), iluminan las noches en ciudades europeas o de América a sus ciudadanos que han dejado su lugar de origen

Un mensaje inentendible para casi todo el público, pero dirigido al corazón de personas de Rumania que han dejado afectos en su tierra para vivir en otros países de Europa o en América, muestra la reacción que puede provocar una instalación lumínica nocturna en quienes han abandonado su lugar de origen.
Encendida en neón blanco en noches citadinas de países lejanos, la frase “Mi-e dor De tine”, que en rumano significa “Te echo de menos” o “Me haces falta”, fue motivo de análisis del sociólogo Manuel García Ruiz, académico del Centro de Investigación y Estudios en Sociología del Instituto Universitario de Lisboa, Portugal.
Invitado a distancia al Seminario de Estudios sobre la Noche del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, García Ruiz ofreció la conferencia “La noche como espacio de experiencias. Dinámicas culturales, turismo de proximidad y transformaciones urbanas”.
En un acto híbrido presentado por Alejandro Mercado Celis, investigador del CISAN, en la sala de conferencias Mónica Verea de esa entidad académica, explicó que la luz puede ser un dispositivo de reconfiguración del espacio urbano.
“La instalación se ha ubicado estratégicamente en espacios urbanos de alto tránsito, como puentes y fachadas visibles desde diferentes puntos de la ciudad. Estos lugares, normalmente de gran movilidad, se transforman en espacios de pausa y contemplación a través de la luz de neón”, señaló.
Dijo que esto demuestra cómo la iluminación y el arte pueden modificar la percepción y el uso del espacio público generando un espacio afectivo y simbólico que invita a la intervención ciudadana.
Doctor en sociología, el invitado investiga sobre la vida nocturna, festivales y turismo; estrategias de regeneración cultural e industrias creativas de profesionales emergentes, entre otros temas.
Destacó que “Mi-e dor De tine” permite a los espectadores, dispersos por distintas ciudades, compartir una experiencia común cuando no comparten espacio o tiempo.
“La instalación funciona como un vínculo entre personas separadas física y temporalmente, pero unidas por la misma emoción de añoranza y nostalgia”, agregó.
Consideró que este fenómeno refuerza la identidad de la diáspora y muestra cómo una obra puede generar un sentido de comunidad efímera entre personas que nunca se han encontrado en persona, pero que comparten el mismo marco simbólico.
Explicó que desde su inauguración en 2018, la instalación ha recorrido varias ciudades de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos como parte de festivales y circuitos de arte lumínico.
“La obra apela a la emocionalidad, y es un producto cultural que puede ser replicado, transportado y consumido en diferentes ciudades, al tiempo que se ha convertido en un elemento de la cultura pop local”, mencionó.
Al analizar la frase lumínica, el sociólogo dijo que la obra se potencia en el contexto nocturno, ya que su blanco neón contrasta con la oscuridad de la ciudad, atrayendo la atención y generando una atmósfera de intimidad en el espacio público.
“Este juego entre luz y sombra amplifica el impacto emocional de la obra, creando un ambiente introspectivo donde los visitantes pueden conectar con sus propios recuerdos y sentimientos de ausencia”, indicó.
En ese sentido, la obra no sólo es un objeto visual, sino una experiencia sensorial que se vive de manera más intensa en la noche.
García Ruiz dijo que el éxito de la instalación no sólo ha sido físico, sino también digital. “Ha sido ampliamente compartida en redes sociales, acompañada de mensajes personales sobre la nostalgia y el amor a la distancia. Este proceso de viralización digital expande la experiencia de la obra más allá de su ubicación física, permitiendo que personas en distintas partes del mundo interactúen con ella de manera virtual. Es un fenómeno cultural transnacional”, consideró.
El especialista explicó que la instalación ha sido parte de festivales de luz y actividades culturales que buscan impulsar la vida nocturna de las ciudades.
“Su integración en estos circuitos refuerza la idea de que los festivales de luz no son sólo espectáculos visuales, sino también dispositivos de dinamización urbana. Por ello, la obra funciona como parte de una estrategia para revitalizar el turismo nocturno y crear nuevas narrativas urbanas”, señaló.
Como conclusión, García Ruiz destacó que “Mi-e Dor De Tine” es un fenómeno cultural y emocional que reconfigura la experiencia nocturna, resignifica el espacio público y genera comunidades efímeras a través de la nostalgia y la conexión transnacional.
En el presídium del CISAN también estuvieron presentes Yolanda Macías, de la Universidad Autónoma Metropolitana Cuajimalpa (UAM-C) y Alejandra Trejo Poo, de la UAM Azcapotzalco.