Tres años de guerra en Ucrania
Después de más de mil días de enfrentamientos, se abre espacio para la paz
Es ya el conflicto bélico más largo desde la Segunda Guerra Mundial: Mariana Aparicio Ramírez, académica de la FCPyS


La académica destacó el impacto global de la guerra, cómo las sanciones económicas, el respaldo del bloque occidental a Ucrania y el papel clave de potencias como Estados Unidos y China han moldeado la dinámica internacional.
También abordó las crecientes tensiones en la opinión pública europea, el poco probable ingreso de Ucrania a la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) y los efectos en regiones como América Latina, que han enfrentado desafíos económicos, pero también oportunidades en el mercado global. Aparicio subrayó que este conflicto no es un episodio aislado.
“Es importante recordar que la ofensiva de 2022 no es la primera acción militar de Rusia en territorio ucraniano. Ya en 2009 y 2014 se registraron incidentes significativos, lo que demuestra la complejidad histórica y geopolítica de esta región”, explicó.
Transformaciones
La doctora en Ciencias Sociales, con mención en Ciencia Política, por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-México), relató que, desde una perspectiva global, la guerra ha generado un reordenamiento de roles en el sistema internacional. E indicó que durante la administración de Joe Biden, Estados Unidos brindó un apoyo importante a Ucrania mediante ayuda militar y financiera.
Aparicio remarcó las recientes llamadas telefónicas que el presidente Trump realizó primero a Vladímir Putin y posteriormente al presidente Volodímir Zelensky. Según análisis y medios, tanto en Estados Unidos como en Europa, el orden de estas llamadas es significativo. Trump mantuvo una conversación extensa, de más de una hora, con Putin, mientras que su diálogo con Zelensky fue más breve. Esto ha generado interpretaciones sobre la prioridad que Trump otorga a cada uno de estos líderes.
Además, consideró, las declaraciones del secretario de Defensa, Pete Hesen, han añadido otro elemento al debate. Hesen señaló que regresar a las fronteras de 2014, antes de la invasión rusa de Ucrania, es “poco realista”. Esto sugiere que Estados Unidos no está dispuesto a comprometerse con la restitución completa del territorio ucraniano ocupado por Rusia.
“Ambos mandatarios, Trump y Putin, han expresado su deseo de paz, pero sus posturas son divergentes. Mientras Zelensky busca garantías de seguridad para evitar futuros ataques rusos, Putin insiste en mantener el control de los territorios ocupados desde 2014. Además, es preocupante que Putin no reconozca a Zelensky como interlocutor legítimo, lo que complica aún más las negociaciones”.
Por otro lado, apuntó que las negociaciones entre Trump y Putin han levantado sospechas sobre si Estados Unidos está actuando en beneficio de los intereses rusos. “Aunque Trump ha expresado su deseo de alcanzar un acuerdo de paz, hay dudas sobre si este incluirá garantías reales para Ucrania o si simplemente legitimará las ganancias territoriales de Rusia”.
Habló del posicionamiento reciente de Estados Unidos respecto al conflicto, donde la administración Trump busca un acuerdo de paz, pero prioriza su seguridad interna y sus intereses nacionales sobre los compromisos con aliados.
“Esto implica una revisión de su participación en la OTAN, exigiendo que los miembros europeos incrementen su contribución financiera y militar. Este enfoque ha generado preocupación en la Unión Europea, llevándola a considerar un sistema de defensa independiente, lo que representa una reconfiguración del orden internacional pos-Segunda Guerra Mundial. Washington justifica esta política como necesaria para proteger sus fronteras, combatir el crimen organizado y contener a China, buscando recuperar su ‘época de oro’ al enfocarse en su seguridad interna sobre los compromisos europeos”.
Mariana Aparicio dijo que, en Europa, el bloque occidental ha sido un aliado clave para Ucrania, aunque la opinión pública en la región ha mostrado signos de fragmentación. Encuestas recientes revelan que 31 % de la población europea considera que Rusia tiene mayores probabilidades de ganar el conflicto si las condiciones actuales persisten. Esto, afirmó Aparicio, “ha afectado las expectativas de una victoria ucraniana y ha puesto de manifiesto la complejidad de mantener un frente unificado ante la agresión rusa”.

Sanciones económicas
La también maestra en Sociología por la Universidad Iberoamericana, expuso que un elemento central en este conflicto ha sido el uso de sanciones económicas como herramienta de presión. Comentó que, durante la primera administración de Trump, entre 2017 y 2019, se impusieron más de 50 sanciones contra Rusia, relacionadas tanto con su apoyo al régimen de Venezuela como con su agresión en Ucrania. No obstante, Aparicio Ramírez remarcó la resiliencia de la economía rusa frente a estas medidas:
“Contrario a lo esperado, la economía rusa no colapsó. El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento económico de entre el 1.1 % y el 2.6 % para 2024, y del 1.4 % para 2025. Esta resiliencia se debe, en gran parte, a los estrechos lazos económicos con aliados como China, que han facilitado alternativas frente al bloqueo financiero occidental”, señaló.
“En tanto, China, en este contexto, ha desempeñado un papel fundamental en el sostenimiento de la economía rusa, impulsando el comercio energético en yuanes para ayudar a Moscú a enfrentar las sanciones occidentales; además de aprovechar el conflicto para reforzar su posición estratégica en el sistema internacional y promover un orden global más multipolar”, afirmó.
La también integrante del Programa Universitario de Estudios de Asia y África explicó que los efectos económicos del conflicto en la región latinoamericana incluyeron problemas en el suministro de fertilizantes, granos y combustibles, lo que impactó negativamente a la región, aunque también se presentaron oportunidades para los exportadores de estos productos. Enfatizó que, en cuanto a las posturas diplomáticas, México, Brasil y Argentina condenaron la invasión rusa, pero optaron por no imponer sanciones, mientras que Venezuela, Cuba y Nicaragua expresaron su respaldo a Rusia. Por otro lado, países como Chile, Colombia y Uruguay condenaron la invasión y ofrecieron apoyo a Ucrania.
“Este conflicto no sólo afecta a Rusia y Ucrania, sino que además tiene implicaciones globales, desde crisis humanitarias hasta el reordenamiento de alianzas internacionales. Al final, en una guerra todos pierden”, concluyó.
