Nueve décadas del Instituto

Investigaciones Estéticas, memoria razonada de las artes en México

Su fundador, Manuel Toussaint, lo pensó como un laboratorio en el que se profundizara en la historia plástica del país; alberga dos millones de fotos, entre ellas la colección de Tina Modotti

Fotos: Instituto de Investigaciones Estéticas.

Con la anuencia del entonces rector Fernando Ocaranza, el 20 de febrero de 1935 el historiador del arte, académico y escritor mexicano Manuel Toussaint fundó el Laboratorio de Arte de la UNAM, que poco tiempo después se transformaría en el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE), y del cual él mismo sería director de 1939 a 1955.

“Toussaint decía que la historia de las artes plásticas en México estaba por hacerse. Entonces elaboró un plan de trabajo, según el cual había que empezar a investigar a fondo el arte prehispánico y virreinal, del que era un especialista, el arte moderno y el contemporáneo, pero también realizar labores de docencia, porque pensaba que los investigadores tenían que formar nuevos cuadros para que ellos continuaran el estudio del arte en México, así como de divulgación”, señaló Angélica Velázquez Guadarrama, directora del IIE.

Además, puesto que los historiadores del arte trabajan todo el tiempo con imágenes, Toussaint consideró que era necesario contar con una buena fototeca.

“Hoy en día, nuestra fototeca alberga más de dos millones de fotografías. Esto la convierte en la fototeca de arte mexicano más completa del país, y cada año el número de imágenes se incrementa. Asimismo, el IIE resguarda el Archivo Fotográfico Manuel Toussaint, el Archivo Histórico y de Investigación Documental Eduardo Báez Macías y diversas colecciones, como la de Tina Modotti”, indicó.

Compromisos

De acuerdo con la directora del IIE, a nueve décadas de la fundación de este Instituto (el segundo más antiguo del Subsistema de Humanidades de la UNAM, después del de Investigaciones Sociales, fundado hace 95 años), el balance de las investigaciones y labores de docencia y divulgación que han llevado a cabo sus integrantes es muy positivo.

“Desde aquellos primeros tiempos, el compromiso de nuestro Instituto para estudiar el arte mexicano se ha cumplido con la elaboración de distintos catálogos e inventarios de las obras artísticas que se han producido en México, con la publicación de una gran cantidad de libros que han abordado el arte prehispánico, virreinal, moderno y contemporáneo, y con la apertura de nuevas líneas de investigación que han apuntado hacia la iconografía, el historicismo y la estética.”

A decir de Velázquez Guadarrama, la riqueza de una institución como el IIE radica justamente en todo aquello que hicieron las generaciones anteriores en su correspondiente momento histórico y político, y que ahora permite a las nuevas generaciones de especialistas desarrollar otras líneas de investigación relacionadas con los pueblos originarios, el cambio climático y los feminismos en el arte de los siglos XIX y XX y en el arte contemporáneo, por nombrar sólo tres temas de actualidad.

Mujeres

En el IIE laboran 59 investigadores: 37 mujeres y 22 hombres. Por cierto, Velázquez Guadarrama casi está segura de que la primera investigadora que se contrató en el Subsistema de Humanidades, en 1943, pertenecía a dicho Instituto y se llamaba Clementina Díaz y de Ovando. “Ella fue la primera mujer en formar parte de la Junta de Gobierno de la UNAM, de 1976 a 1986”.

Por lo demás, en el IIE hay una tradición de mujeres muy fuertes y talentosas. De hecho, ahí se habla de la “gran triada”, conformada por Beatriz de la Fuente, especialista en arte prehispánico, Elisa Vargaslugo, experta en arte virreinal, e Ida Rodríguez Prampolini, conocedora del arte moderno y contemporáneo.

“Las tres, de alguna manera, dieron un giro a los estudios en su respectivo campo, las tres recibieron el Premio Universidad Nacional y las tres fueron investigadoras eméritas de nuestro Instituto”, dijo.

Retos

El pasado del IIE es, en opinión de su directora, grandioso, porque cada generación de investigadores ha respondido a las demandas sociales y políticas de la universidad y del país. “Ahora, uno de nuestros retos más importantes es lo que Manuel Toussaint vislumbró en la década de los años 30: acercarnos a América Latina y trabajar el arte mexicano en vinculación con el latinoamericano”.

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